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El Análisis de la Siniestralidad como orientación en la actividad preventiva

No hace mucho tiempo se ha publicado el Informe sobre el estado de la Seguridad y Salud en España 2.021-2.022. En el mismo, se aportan y analizan los datos de siniestralidad correspondientes a 2.022 por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST).

Los datos no son los mejores y arrojan un incremento de la siniestralidad en relación a la anualidad anterior y, por los datos provisionales de 2.023, tampoco se trata de una tendencia puntual, sino que la siniestralidad laboral en España se encuentra en notorio incremento.

El análisis que realiza el INSST alcanza a los datos globales, tipo y forma de accidentes, lugar de ocurrencia, incidencia por sexos, edad, sectores de actividad, tipo de contrato laboral así como las consecuencias sobre la salud de las personas que conllevan los accidentes (leves, graves, muy graves o mortales).

Igualmente, se describe la actuación en materia de prevención de riesgos laborales de Organismos de la Administración como el propio INSST, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, el Observatorio de Enfermedades Profesionales (CE­PROSS) y de Enfermedades Causadas o Agrava­das por el Trabajo (PANOTRATSS), la Fiscalía Especial en materia de prevención de riesgos laborales, la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (CNSST) y los Organismos técnicos de las Comunidades Autónomas, además de exponer la actividad legislativa en prevención de riesgos laborales durante el período temporal que analiza el Informe de referencia.

No es objeto de estas líneas resumir el citado Informe del INSST y obtener conclusiones sobre el mismo, aunque se echa en falta un análisis de causas de la situación de agravamiento de los datos de siniestralidad laboral en España y una descripción de la consecuente correlación entre datos y actuación con la actividad de todos los recursos citados.

Con este marco, la siniestralidad que se observa en las empresas, en general y cuando se realizan Auditorías en materia de prevención de riesgos laborales, naturalmente, guarda relación con los datos de siniestralidad general. Por tanto, también suelen ser datos mejorables; obviamente, en función de sectores de actividad, volumen, etc.

Los resultados de la actividad que se realiza en una empresa en materia de prevención de riesgos laborales son medibles precisamente por los distintos índices de siniestralidad, ya sea el de Incidencia, Gravedad, Frecuencia o la Duración Media de los procesos de baja por contingencia profesional. Por ello, uno de los aspectos que se valora en el proceso de Auditoría en prevención de riesgos laborales es el estado de los citados índices.

Normalmente, los datos de siniestralidad son facilitados por las Mutuas Colaboradoras de la Seguridad Social (MCSS), que ponen a disposición de sus empresas asociadas estudios sobre este aspecto que aportan la información de evolución de los índices de siniestralidad en la empresa y la comparativa con los datos sectoriales en el que la empresa desarrolle su actividad. Además, algunas empresas, realizan análisis en mayor profundidad en base a los datos que les facilita su MCSS pues puede resultar necesario por la complejidad de la empresa y su actividad, por el encuadramiento sectorial no perfectamente definido o ajustado, etc.

La secuencia con la que se cuestiona por este aspecto es, o debe ser:

  • ¿Se dispone de los datos de siniestralidad?
  • ¿Se estudia el resultado de los mismos?
  • ¿Existe correlación entre los resultados de la siniestralidad y la actividad preventiva de la empresa?
  • ¿Se ha producido mejora en los índices de siniestralidad como resultado de la actividad dirigida en prevención de riesgos laborales teniendo en cuenta los índices de siniestralidad?, por tanto, ¿cuál es la evolución de los índices en las anteriores anualidades?

Si comentamos algo más en profundidad estas cuestiones, el no disponer de los datos de siniestralidad supone hacer un trabajo “a ciegas” en prevención de riesgos laborales que responderá a una actividad tendente solamente a cumplir formalmente unos requerimientos legales por si la Administración lo solicita en alguna ocasión.

Si disponemos de los datos pero no los estudiamos ni sacamos conclusiones de los mismos, estaremos en la misma situación anterior pues no conoceremos el impacto -positivo o negativo- de la actuación en materia de prevención de riesgos laborales.

Por el contrario, si analizamos los datos de siniestralidad y dirigimos la actividad preventiva hacia los puntos débiles detectados, estaremos situados en el camino de la mejora en materia de siniestralidad y podremos minimizar las consecuencias sociales de los accidentes laborales y enfermedades profesionales así como su impacto económico y de gestión en la empresa.

Abundando en lo anterior, deberemos dirigir aspectos de la actividad preventiva como, por ejemplo:

  • Análisis de la Evaluación de Riesgos de lugares, actividades o puestos en los que se observe mayor siniestralidad y en función del tipo de accidente.
  • La actividad periódica de Formación en prevención de riesgos laborales debe tener en cuenta y dirigirse hacia los tipos de accidentes más frecuentes en la empresa.
  • Como resultado, la Planificación de la Actividad Preventiva y la Programación de acciones de los Servicios de Prevención, deben recoger acciones igualmente en la dirección que marquen los índices de siniestralidad en la empresa.
  • Es conveniente la realización de campañas informativas de Concienciación en los aspectos que están influyendo de manera negativa en las tasas de siniestralidad de la empresa.

Todo ello conlleva un análisis de la gestión en el que es necesario implicar a la Dirección de la empresa, en un sentido amplio. No se trata de abordar un problema social solamente, sino también las consecuencias económicas que puede estar teniendo para la empresa un incremento de la siniestralidad (costos directos o indirectos como sustituciones, influencia en la productividad, riesgo reputacional, actas de infracción, consecuencias de la judicialización de accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, etc).

En todos los órdenes de la vida, y este aspecto de la gestión empresarial no iba a ser distinto, si hacemos siempre lo mismo obtendremos los mismos resultados una y otra vez. En materia de siniestralidad laboral puede existir algo de azar en lo referido a las consecuencias, pero la tasa de distintas anualidades si actuamos siempre de la misma manera, será bastante homogénea. Sería iluso esperar otra cosa, así que resulta necesario analizar la siniestralidad por períodos de tiempo -no tiene por qué coincidir con un año natural- y dirigir de manera continua la actividad en prevención de riesgos laborales en función de lo efectos definidos en nuestros informes de siniestralidad; lo contrario es encomendarnos a la suerte y ello es contrario a los principios que deben regir la actividad preventiva.