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¿CÓMO DEBE DE SER UN AUDITOR EN SISTEMAS DE GESTION PRL?: La Independencia

Si hay algo que genera especiales problemas al Auditor de Sistemas de Gestión PRL es la independencia en el desarrollo de sus actuaciones.

Independientemente, y valga la redundancia del término, de lo que impone la normativa sobre ausencia de vinculaciones y los numerosos criterios deontológicos sobre el trabajo auditor sea cual sea la disciplina en la que se desarrollen estas funciones, queremos lanzar nuestra visión al respecto derivada de nuestra experiencia profesional en el campo de la PRL.

La visión normal inicial ante la Auditoría SGPRL es de cierta defensa, que suele romperse fácilmente cuando el auditor ha conseguido trasladar que su fin es colaborar para que la PRL sea un valor positivo en la gestión de la empresa auditada. Se suele romper fácilmente porque la visión general de empresas y trabajadores es que el auditor es una persona independiente y que trata de colaborar en la mejora de la gestión preventiva de la empresa.

Pero, en ocasiones, nos podemos encontrar con varias visiones que dificultan el trabajo auditor y que están íntimamente relacionadas con la independencia de que debe hacer gala el auditor:

  • Una -por parte de la empresa- que cree que, por el hecho de pagar el trabajo auditor, éste podría estar obligado a suavizar u obviar situaciones detectadas.
  • Otra, por parte de los trabajadores entrevistados, que piensan -por el mismo motivo- que el auditor es un enviado de la empresa y hay que darle una visión lo más positiva posible de la aplicación de la PRL en su empresa.
  • Igualmente, por parte de los trabajadores, se puede entender que es el momento de reivindicar aspectos concretos que no funcionan adecuadamente (una silla rota, incomodidades concretas derivadas de temperatura, etc).
Es muy posible que aparezcan algunas otras visiones pero estas son las que hemos detectado como más frecuentes cuando no es positiva (que son la mayor parte).
Cuando el auditor se encuentra con estas situaciones debe hacer un esfuerzo por explicar a:
  • La empresa: Que los comentarios que se trasladen a un Informe de Auditoría son oportunidades de mejora y ayuda para evitar accidentes y responsabilidades futuribles ante los mismos. Por tanto, hay que tratar de hacer ver que el informe debe reflejar la realidad de la empresa en materia preventiva y que le interesa que sea así, más que enfrascarse en una discusión sobre la independencia que debe tener el auditor, ése debe ser el último recurso, al que, en nuestro caso, es muy raro que lleguemos.
  • A los trabajadores: Que no se trasladan comentarios personales ni dato concreto a los Informes de Auditorías ni de ningún otro modo (es importante que sea así) así que se pide plena sinceridad en las opiniones que se aporten al auditor. Igualmente, que la PRL favorece de modo general a los trabajadores y que por tanto no dejen pasar la oportunidad de aportar lo posible, que es su punto de vista. Tampoco es conveniente hacer un alegato en pro de la independencia del auditor, frecuentemente cuando más se incide en esto, más desconfianza se provoca, recordemos el dicho “Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”. 
Es también importante comentar que es básico que el auditor no se deje llevar por el sesgo pro-empresa o pro trabajador que es sencillo tener por la evolución profesional de cada uno. Se debe hacer un esfuerzo de abstracción e imponerse la independencia y visión crítica personal. Es posible que, en ocasiones, el principal obstáculo para la independencia del auditor se encuentre en los prejuicios y sesgos del propio auditor.
En estas líneas hemos querido reducir la independencia del auditor a un juego de visiones de los intervinientes, perfectamente extrapolable a cualquier profesional de la PRL, y a facilitar algunos argumentos que nos han resultado útiles en este sentido.