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La Salud Mental y los Medios de Comunicación

Es cierto que el mundo está cambiando de modo acelerado y en estos últimos años están acaeciendo cosas que no esperábamos y contra las cuales, de modo individual, tenemos muy poca influencia…los problemas mundiales se suceden y encadenan y, sin duda, con un gran impacto sobre nuestras vidas, tanto en el modo de vivirla como por la percepción que nos vamos construyendo en nuestra mente día a día; y dicho impacto se está manifestando de modo negativo sobre nuestra salud mental.

Siendo consciente de esta situación y sensible ante la misma, el Parlamento Europeo acaba de publicar una Resolución sobre la Salud mental en el mundo laboral digital,

La lectura y análisis de la misma es muy recomendable y señala de forma clara la evolución y causas del deterioro de la salud mental, en general, poniendo el foco en el entorno laboral y su rápida evolucion hacia lo digital, velocidad incrementada casi de modo exponencial por la pandemia COVID-19.

Pero el deterioro de la salud mental no es algo reciente ni ocurre en un momento dado, ni tampoco es propio del mundo laboral; estaremos de acuerdo en que es algo paulatino y global pero que, quizás, haya resultado más notorio o acrecentado como efecto de la citada pandemia COVID-19. En este sentido ya se hablaba hace años del incremento de transtornos de salud mental como los estados de ansiedad o depresión; fármacos como el Lexatín eran muy conocidos y utilizados por un número creciente de la población, especialmente en el mundo occidental y vamos al alza…

Normalmente, según los especialistas en el tratamiento de problemas de salud mental, hay que distinguir entre dos aspectos; por un lado, los hechos reales que provocan los estados mentales y, por otro lado, la forma en que nos impactan dichos reales a cada uno de nosotros.

Si abundamos en esta idea un poco, podremos decir que -actualmente- los hechos reales son poco esperanzadores y los problemas de la humanidad crecientes en magnitud. Esta situación, que nos provoca a todos cambios vitales continuos, mucha incertidumbre  contra la que tenemos escaso control como individuos, nos afecta de modo generalizado y nos lleva a un pesimismo igualmente generalizado y a una inquietud social y también generalizada. Aquí, como se ha dicho, no tenemos mucho margen de acción individualmente y nos dejamos llevar por el desánimo y el negativo conformismo.

Pero vayamos al otro aspecto citado, la forma en la que nos impactan dichos hechos a cada uno de nosotros. Aquí sí podemos trabajar individualmente, pero necesitamos ayuda…y aquí conectamos con el título de estas líneas. Uno puede convencerse de que vendrán tiempos mejores, intentar seguir creyendo en el ser humano, pero enciendes la televisión, lees la prensa o cualquier otro medio de comunicación y cuesta rebuscar para encontrar noticias positivas, y las hay, en el mundo las hay.

Cuando colaboramos con los medios de comunicación en nuestro trabajo, hemos llegado a ver a profesionales de la comunicación afectados por tanto impacto negativo que deben trasladar.

Quizás ingenuamente, algunas veces hemos pensado y comentado si no sería positivo para la sociedad que los medios de comunicación dedicaran obligatoriamente una cuota de espacio a noticias positivas -no manipuladas con fines diversos- en los telediarios que nos informan e influyen, no exactamente la realización de programas que tratan las mismas noticias negativas con tono sarcástico o humorístico ni programas exclusivamente positivos, sino poniendo las noticias positivas al mismo nivel que las negativas y no como si fueran una especie de raro divertimento…porque lo que  trasciende es que lo negativo es la realidad y lo positivo extraño y divertido, algo que nos enternece pero que no forma de la realidad…y así, vamos generando una visión negativa del mundo que afecta a nuestra salud mental.

Es difícil asumir que se pierde nivel de vida y ponemos en valor lo que perdemos antes de lo que tenemos y, quizás, el esfuerzo que debemos hacer como autodefensa debe ir en este sentido; lo contrario nos está llevando a mucho inconformismo, desidia exagerada, demasiado pensamiento cortoplacista, irascibilidad a flor de piel…; un ejemplo son las agresiones a personal sanitario que van en aumento y que, posiblemente, se encuentren vinculadas en alguna medida con lo anterior.

Para nada se trata de culpar a los medios de comunicación del deterioro de nuestra salud mental, ni sería justo ni es verdad; pero sí de hacerles más conscientes de la responsabilidad que tienen al disponer de tanta influencia sobre la sociedad y que traten de usar esa influencia de un modo más positivo, pues muchas personas mantienen el contacto con el mundo a través de una televisión o un periódico.

La responsabilidad siempre será compartida entre los medios y los que estamos pendientes de ellos; los medios viven de la audiencia que generan y lo negativo suele vender más que lo positivo. Esto no deja de ser un importante freno a los que pudiera ser la pura intención de un medio de comunicación.

Posiblemente una quimera, pero ¿nos ayudaría a todos a enfrentar la época que vivimos, o las que puedan venir, de una manera más positiva y empujar como individuos los cambios que necesitamos como sociedad global?

¿Qué éxito tendría un medio de comunicación lanzando espacios dedicados únicamente a comunicación positiva? Queremos pensar que obtendría un notable éxito y el impacto social…pero hay que vencer el morbo que siempre aporta lo negativo y ello hace dudar del ser humano.

Esperamos que, si algunos profesionales de la comunicación e información leen estas líneas, se hagan eco de la idea y la lancen…soñar siempre fue gratis y ayuda a sonreir.