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Y continuamos subiendo…algo seguimos haciendo mal.

En 2017, según los datos provisionales del Ministerio de Trabajo, 618 personas perdieron la vida por accidente laboral y 4.510 sufrieron un accidente laboral grave que les dejará alguna secuela permanente.

Si estos datos al final resultan definitivos, a la larga se puede extrapolar que de cada 107 trabajadores uno sufrirá secuelas permanentes por un accidente laboral y uno de cada mil, perderá la vida en el trabajo o por causa del mismo.

Y los datos del primer mes de 2018 avanzan en la misma linea negativa, ya que 52 personas murieron en accidente laboral, lo que supone un muy preocupante aumento del 23,8 % respecto a los datos de enero de 2017. Los accidentes graves también se han incrementado un 12.5 % en este periodo. Y Febrero igual…

Además, es posible que la realidad sea más grave pues los datos oficiales no tienen en cuenta a los trabajadores sin alta, autónomos que no cotizan por accidente de trabajo o personas que continúan trabajando tras haberse jubilado, caso frecuente en el sector agrícola. Por otro lado, también debemos tener en cuenta los datos de enfermedades profesionales que, paulatinamente, van aflorando y provocando que se reconozcan como profesionales enfermedades que antes eran consideradas comunes.

Al respecto de las enfermedades profesionlaes y extrapolando al ámbito internacional, los datos facilitados por la OIT sobre muertes ocasionadas por el trabajo indican 2 millones de muertes anuales en el mundo, de las cuales 360.000 serían por accidente laboral y el resto por enfermedad profesional, lo que supone que, por cada persona que muere en accidente de trabajo, mueren cinco por enfermedad laboral. En España se reconocieron 0,008 muertes por enfermedad laboral respecto a las reconocidas por accidente, luego es más que posible que aún tengan que seguir aflorando muchas más enfermedades profesionales en nuestro país posiblemente derivados de riesgos emergentes, como los de carácter psicosocial.

Con respecto a los datos de la OIT, es necesario aclarar que solamente se manejan datos de las personas con «trabajo legalizado», pero hay zonas en el mundo donde la mayor parte del trabajo es irregular y, por tanto, es imposible conocer la siniestralidad real ni de modo aproximado. Como nos dijo en cierta ocasión un directivo de la OISS (Organización Iberoamericana de Seguridad Social), «lo primero es saber cuánta gente trabaja, luego podré calcular cuántos se accidentan…» ; por tanto, los datos de la OIT hay que tomarlos con cierta cautela.

Pero resulta inequívoco que las cosas no mejoran del modo deseado y, en ocasiones, podemos decir que ni mejoran.